Selene Hidalgo

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                                                                 De dónde surge la cebra, la orquidea, el pez globo….                                                                                Y las infinitas corrientes de  vida desplegándose en sinfines de matices?.

El anhelo: La libertad de toda percepción de separación. El reconocimiento de la verdad.

Un poco de historia

Hace algún tiempo,  se hicieron  evidentes algunas de las causas que me trajeron desde mi ciudad natal Córdoba, Argentina, a mi lugar de residencia actual, Barcelona, España. Y  la influencia de experiencias antepasadas en la profesión que ejerzo y su desarrollo a lo largo del tiempo. Excepto la generación de mis padres, todos mis ancestros pertenecen a diferentes partes de estas tierras. Así es que puedo decir con amor que soy argentina, soy española y también soy italiana, desde el punto de vista sistémico y desde  la  percepción de  la identidad personal.

Muchos miembros de mi familia están dedicados a la salud desde lo tradicional o desde lo holístico. Mi padre era médico y su consultorio estaba en casa cuando era pequeña. A través de él recibí la vida, la pasión por investigar y  también su rebeldía. Mi madre ejercía como bioquímica, más tarde abre un laboratorio de análisis y  una farmacia que ha sobrevivido a todo y aún atiende.  La casa se ubica en la planta superior de ambos, así es que mi infancia transcurre entre tubos de ensayos, muñecos operados, síntomas,  medicamentos. De ella  recibí la vida, la inquebrantable voluntad  de permanecer contra viento y marea en el camino de aquello que se  siente verdadero, y el valor de la honestidad.

De mi abuelo materno recibí amor, abrazos y la capacidad de minimizar en vez de dramatizar. Mi abuela Ernestina me ayudo a entrelazar los mundos visibles e  invisibles para ponerlos al servicio de la vida y a confiar en “Eso” que somos en esencia. Ella era muy adelantada a su época, estudiaba fenómenos paranormales y métodos alternativos de sanación. Practicaba yoga, meditación  y hablaba con naturalidad con las plantas,  animales y seres fallecidos, teniendo percepciones clarividentes muy precisas. A su casa se acercaba gente con  lesiones deportivas, o dolores del alma y  se marchaban aliviadas luego de que las tratara con sus misteriosos métodos y sus manos. Así es que conviví con esas versiones muy distintas de la sanación y curación  sin que supusieran oposición alguna en mi corazón.

Sin embargo, en un principio la vida a través de “mi”  se desplegaba por caminos diferentes tomando forma de  viajes,  de vivencias en teatro, en la educación infantil, en el asombro por la contundencia y vastedad del conocimiento de  los videntes  del antiguo México, en  los aprendizajes de la convivencia en pareja, en el construir una casa con las propias  manos, el cambio de continente, la búsqueda del  sentido de la existencia y la necesidad de comprensión de percepciones y experiencias sin referencias en mi entorno.

Integrar  la profundidad del dolor las tragedias familiares y  las consecuencias de la ignorancia misma, me ha llevado años y años de trabajo interno. Así conocí cientos de  recursos terapéuticos no ortodoxos, algunos radicales, otros poderosos y no pocos, sin mucha aparente utilidad.  Sin embargo, hoy siento profunda gratitud por todo lo vivido hasta el más mínimo detalle y por todos los que forman parte de esta vida.

Evolución de mi trabajo ( ver  en trayectoria)

El momento actual

La evolución misma del trabajo con los campos mórficos, el campo akáshico, las constelaciones  y el aporte  de otras miradas  filosóficas  me condujo al Advaita, una filosofía no dual con la que comenzó a emerger una sensación de final de la búsqueda, una paz más auténtica, más profunda.  Una mayor  confianza y  fortaleza para transitar la vida con más alegría, libertad y espacio. Estas tres grandes “ciencias filosóficas” o tres grandes verdades están disponibles para todos y  llevan la misma dirección. Nos invitan a honrar y a incluir.  Apuntan a “ESO” que somos más allá de la persona-hacedor que creemos ser….

Y de momento aquí estoy… Formulando la pregunta  que disuelve. ¿Quién soy yo? Encontrando sin buscarlo la forma de hacer honor a la experiencia de vida, a la natural forma de manifestar este servicio hoy, ampliamente enriquecido por el trabajo transpersonal con la fusión de la perspectiva de un filósofo y terapeuta sorprendente Bert Hellinger y de un científico, médico, oncólogo y visionario Ryke Geerd Hamer. Seres a los que honro por su extraordinario legado a la humanidad y por todo lo que recibo de ellos.

A Nisargadatta, Balsekar, Papaji, Mooji y Rupert Spira. Maestros  de los que también recibo.

Infinitas gracias a todos.

Me siento  disponible, útil, abierta a la vida para realizar con amor este  servicio

Bienvenidos!