El uso del poder en la pareja: Hellinger

pelea[1]

El tema importante para mí es el tema del poder, el uso del poder en las relaciones de pareja, cómo se inmiscuye y cómo obstaculiza el amor. Donde hay uso de poder, hay llamamiento para una fuerza opuesta. Siempre se afrontan dos poderes, en lo abierto y en lo secreto. El amor se quiebra frente al ejercicio de poder, y fracasa el intento de unión entre hombre y mujer.

Cuando una pareja está presa del amor, ya no son ellos mismos, están arrastrados, sin poder. Los enamorados no ejercen ningún poder, se hacen uno.

Esta intimidad sufre en cuanto se inmiscuye el poder. Esto no sólo juega un papel entre hombre y mujer individualmente, sino que a nivel global, entre los hombres y las mujeres. He hablado brevemente acerca de la transferencia, esto es esencial: la mujer sufrió en tiempos pasados tanta agresión injusta, así como violencia, que las mujeres de hoy se unen a las mujeres del pasado. Se hacen cargo del sufrimiento de aquellas, y de su odio hacia los hombres. Entonces, se sienten fuertes, pero no para el amor.

La pregunta es ¿qué sería la solución?

Aquí, la solución no se encuentra en las parejas individuales, la solución es global. La solución es que las mujeres de hoy miren el sufrimiento de las mujeres de antes, que miren las injusticias que han sufrido, y que se mantengan en actitud humilde, respetuosa. Estas mujeres del pasado son las más grandes y nosotros aquí los descendientes, nos quedamos abajo. Entonces, las mujeres del pasado pueden crecer hasta su plena grandeza y las mujeres de hoy sienten las del pasado detrás de ellas, sienten su fuerza, se colocan al servicio de la vida… con un hombre, A SU LADO, no debajo de él. Con eso, termina el uso del poder en la relación de pareja.

La mujer ya no ejerce poder sobre el hombre y el hombre tampoco sobre la mujer.

De esta manera, se dejan mutuamente en paz, se unen y tienen hijos, y miran juntos a los hijos. ¿Lo hacéis realmente? Cuando se trata de criar a un hijo, la mujer puede decirle al hombre:

Me alegro que nuestro hijo se vuelva como tú. Y el hombre puede decirle a la mujer: me alegra que nuestra hija se vuelva como tú. ¡Os podéis imaginar cómo se sienten los hijos: dan un profundo suspiro!

Esto se puede transformar en una familia feliz, sin uso de poder. Es una imagen ideal.

¿Qué se interpone a eso?

Hombre y mujer provienen de familias distintas, ambos vinculados a ellas de mil maneras posibles, por la consciencia. Tienen consciencias diferentes, el hombre quiere convertir a la mujer a su consciencia, y la mujer quiere convertir al hombre a su consciencia. Un litigio de pareja es un litigio entre dos consciencias, entre los dioses que estas consciencias sirven. Cada consciencia sirve un dios propio. La consciencia del hombre sirve el dios de su familia, la de la mujer el dios de su familia.

¿Qué debe temer el hombre si desvía de la consciencia de su familia?

Debe temer acabar en el infierno. Lo mismo vale para ella. Sería tanto más sencillo si hubiera hombres y mujeres sin sus dioses.

La relación de pareja se logra con la caída de los dioses: el hombre renuncia al dios de su familia, y la mujer también.

¿A qué renuncian?

Renuncian a los miembros anteriores de su familia, y se vuelven libres.

Libres el uno para el otro.

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